Recensión
El ensayo parte de un poema de José Miguel Ibáñez Langlois y evita una falsa disyuntiva: no es necesario elegir entre la belleza de la imagen y el rigor histórico. Separa el acontecimiento de la crucifixión, su interpretación bíblico-teológica y la recreación poética del cosmos que se cubre el rostro.
El análisis del griego de Lucas —ἐκλείπω como faltar o desfallecer—, la profecía de Amós y el posible eclipse lunar del 3 de abril del año 33 permiten una conclusión prudente: no hubo un eclipse solar pascual, pero la imagen del sol que falta conserva toda su fuerza hermenéutica.